PAP0336 - INDIANIDADE E A LUTA PELA “MÃE TERRA”: articulação de resistências latifundiárias e políticas agrárias na re-fundação do Estado Plurinacional de Bolívia (2006-2010).
Nadie niega que en estos tiempos actuales América del Sur está viviendo cambios, innovaciones y rupturas históricas, en el caso boliviano, la demanda por el acceso a la tierra fue una de las largas luchas de los pueblos indígenas contra el Estado monocultural y “blancoide”. Hasta mediados del siglo XX, la Reforma Agraria de 1952 frustrada e inconclusa, no transformó las estructuras agrarias coloniales de la posesión de la tierra.
En ese sentido, el actual proceso que vive Bolivia de reformular su institucionalidad, de sacudirla de su peso colonial, (neo)liberal e imperial y re-fundarla desde abajo, para que realmente refleje y represente la diversidad de sus pueblos, dio paso a la creación del Estado Plurinacional Comunitario, Descentralizado y con Autonomías Indígenas, que no sólo intenta desestructurar el sistema de clasificación social basada en una jerárquica racial de blancos e indios; sino, con las nuevas lógicas de gobierno mediante el reconocimiento de sistemas “no positivos”, se rompe con las matrices eurocéntricas, canalizando así, a las formas de indianidad como preponderantes en las formulaciones de políticas estatales.
Mientras ocurrían las transformaciones, sobre todo de políticas públicas, existió la resistencia de sectores conservadores a los procesos de atención a las demandas agrarias, iniciadas por el gobierno de Evo Morales en el 2006, es decir, a las políticas de “Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria”, que significó en la reiniciación del proceso inconcluso de la Reforma Agraria de 1952, -esta vez- con un agregado, lo comunitario, en contraposición de lo que fue la colectivización e individualización de la tierra.
Reconducción, porque es un modelo de acceso colectivo a la tierra, diferenciándose de otras experiencias de Reforma Agraria por la definición de formas de uso y acceso de los beneficiarios, no sólo a la Gestión Comunitaria de la Tierra (Madre Tierra) según normas propias de comunidades indígenas, sino también, a los espacios territoriales otorgados por el Estado, que incorporan modelos “no desarrollistas” en el marco del Vivir Bien, que bajo la cosmología indígena significa “sumaq kausay”.
Sin embargo, este modelo fue bloqueado con resistencias racistas hasta xenofóbicas y separatistas, que fueron transversales en cada hecho de conflictividad, acciones que estuvieron promovidas por los sectores conservadores, los mismos articulados a la derecha latinoamericana y europea.
La redistribución de la tierra a favor de familias indígenas quechuas y aymaras (altiplánicas) que se beneficiaron con la dotación de tierras en zonas orientales, ha hecho que los indígenas sean los principales vehiculadores de estos procesos de cambio, empero sufrieron una serie de abusos de rechazo de “grupos de choque”, en un contexto vinculado al agronegocio, a los mercados internacionales, que confluyen los ejes económicos y políticos de la oposición gubernamental.