PAP0781 - Crisis del tiempo en la modernidad. Una genealogía negativa.
El tiempo es un
objeto de estudio
complejo, ya que
deviene generalmente
extraño y
enigmáticamente
obvio. Recordando la
famosa expresión de
Agustín ante la
pregunta sobre el
tiempo, si nadie nos
pregunta,
cotidianamente
sabemos lo que es,
pero si debemos
explicarlo a quien
nos interroga,
surgen numerosas
aporías en relación
a su extrañeza
familiar.
La dificultad de
pensar el tiempo
surge en nosotros
porque tenemos una
doble experiencia
del mismo. Formamos
parte de un tiempo
público, compartido,
propio del mundo
social, pero nuestra
experiencia íntima
del tiempo es vivida
como una distensión
a partir de un
presente que
permanece desde un
pasado que se está
yendo y hacia un
futuro que todavía
no ha llegado. El
problema del tiempo
consiste en
articular esa
distancia que en el
hombre parece
infranqueable entre
el tiempo vivido,
auténtico pero
incomunicable
(subjetivo o
interno), y el
tiempo social
(externo),
manifiesto en la
posibilidad objetiva
de la representación
del tiempo en el
mundo.
El orden
socio-temporal es
producto de una
síntesis humana, un
constructo o
herramienta
simbólica de
orientación que no
puede comprenderse
independientemente
de ciertos procesos
sociales y
culturales. Las
experiencias
temporales son
múltiples, y cada
sociedad articula
una relación
particular con el
pasado, el presente
y el futuro,
dotándoles de
sentido. El interés
de nuestra
investigación apunta
a la reflexión sobre
el concepto de
tiempo propio de la
modernidad avanzada
y, en particular, al
estudio de las
experiencias del
tiempo vivido como
riesgo e
incertidumbre en las
sociedades
contemporáneas,
aproximándonos a las
causas y
consecuencias de los
procesos de
aceleración social y
a la noción de
“presentismo” como
clave heurística
para comprender la
realidad en la que
estamos inmersos.
La sociedad moderna,
volcada hacia el
futuro en una
permanente búsqueda
de innovación, nos
sitúa ante un mundo
que se vuelve cada
vez un lugar más
inseguro, mientras
el tiempo se
acelera. Cuando de
más tiempo
disponemos, menos
tiempo tenemos... El
síndrome temporal de
la prisa o la
urgencia, con sus
requisitos de
flexibilidad,
movilidad y
provisionalidad,
condicionan la
construcción de
nuestra identidad y
el proyecto político
de una sociedad en
crisis de
configuración. La
teoría sociológica
debe hacerse cargo
no sólo de la
reflexión sobre
estos tiempos de
crisis, sino también
sobre las crisis del
tiempo y sus
transformaciones.
Estefanía Dávila Martín, investigadora en formación de la Universidad Pública de Navarra (Pamplona, España) es Licenciada en Filosofía y Master en Teoría Sociológica. Actualmente trabaja en su proyecto de tesis doctoral, estudiando las transformaciones del concepto de tiempo en la modernidad.